Hay partidos que se explican mejor mirando las estadísticas que el resultado. El de Colón ante Almirante Brown es uno de ellos. El 1-1 final dejó conforme a medias al Sabalero. Por un lado, porque volvió a sumar y alcanzó seis sin derrotas. Por otro, porque la sensación es que está obligado a arreglar durante el partido los problemas.
La posesión terminó partida por la mitad. Un 50% para cada uno. Pero el desarrollo estuvo lejos de ser equilibrado. Almirante Brown logró imponer condiciones durante buena parte de la primera etapa y llevó el encuentro al terreno que más le convenía.
La muestra más clara aparece en la cantidad de ataques. El visitante acumuló 202 acciones ofensivas contra 154. También generó más aproximaciones de riesgo y obligó al equipo santafesino a pasar demasiado tiempo cerca de su propio arco. No sorprende entonces que el Sabalero haya ejecutado seis tiros de esquina contra apenas dos local. Cuando un equipo pisa más el área rival, generalmente los córners aparecen como consecuencia natural.
La historia cambió después del descanso para Colón
Porque si algo tiene este Colón es capacidad para reaccionar. Medrán volvió a mover piezas, el equipo adelantó metros y el partido comenzó a jugarse mucho más cerca del arco de Almirante Brown. La estadística de remates cuenta una historia interesante. Colón terminó con cuatro tiros contra siete del rival. Es decir, produjo más situaciones. Pero hay un detalle que explica por qué tampoco pudo quedarse con los tres puntos: ambos terminaron con tres remates al arco.
Las estadísticas de Almirante Brown-Colón.
Traducido al lenguaje futbolero, Colón llegó más veces, pero no necesariamente llegó mejor. Ahí aparece la gran deuda de este equipo. Porque el carácter está. Porque volvió a levantarse de un contexto desfavorable. Porque nunca se entregó y encontró el empate cuando el partido parecía escaparse. Pero todavía no consigue sostener una actuación completa que le permita dominar de principio a fin.
Los números reflejan exactamente eso. Un equipo capaz de competir, pero no de imponer. Un equipo que encuentra respuestas durante los partidos, aunque todavía no logra evitar las preguntas que aparecen antes. Por eso el invicto de seis fechas tiene una doble lectura. Es un dato positivo para cualquiera que mire la tabla. Pero también esconde una realidad incómoda: Colón lleva cuatro encuentros sin ganar y sigue dejando escapar la oportunidad de adueñarse del campeonato. En Isidro Casanova volvió a salvarse gracias a su capacidad de reacción. Lo que todavía busca es dejar de necesitarla.
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