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Municipalidad de Santa Fe

"¡Lo maté, lo maté, lo maté!", gritó el padrastro de Nicolás Almada

  • Escrito por El Litoral

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El subcomisario Ignacio Carpegna declaró este miércoles en la apertura del juicio oral por el crimen del niño de 6 años, por el cual se encuentra acusado Miguel Ángel Franco. Fiscalía y querella adelantaron que pedirán prisión perpetua.

El crimen de un niño de 6 años comenzó a ser juzgado este miércoles en los tribunales locales, y en el banquillo de los acusados se encuentra nada menos que su padrastro de 26 años, Miguel Ángel Franco. Se trata del caso de Nicolás Almada, quien encontró la muerte de manera trágica la mañana del 16 de noviembre de 2016, en una precaria vivienda de la calle José Cibils al 6.300 del barrio Loyola Sur. Uno de los policías que declaró en la primera jornada dijo que el acusado confesó entre lágrimas el asesinato.

El debate está a cargo de los jueces Héctor Candioti -presidente-, Rosana Carrara y Pablo Busaniche, quienes en primer lugar escucharon los alegatos de apertura del Ministerio Público de la Acusación, de boca de los fiscales Gonzalo Iglesias y Andrés Marchi.

Para la Fiscalía, Nicolás Almada sufrió un "artero, brutal y alevoso ataque físico" del cual su hermanita, de entonces 12 años, tuvo el "triste e inolvidable privilegio de presenciarlo".

Desde la acusación sostuvieron que fue el padrastro, Miguel Ángel Franco y no otro el que cometió semejante acto de crueldad ese mediodía de noviembre.

El chico recibió "golpes de puño, patadas, cintazos y azotes", mientras su agresor profería amenazas "evitando la intervención de la madre" de la víctima, la cual si bien en un primer momento fue imputada, finalmente quedó sobreseída en la causa.

Perpetua

"Nicolás halló la muerte de quien debía esperar cuidado y protección", cuestionó Iglesias, por lo que adelantó al tribunal que a lo largo del juicio intentarán comprobar que Franco resultó autor penalmente responsable del delito de "homicidio calificado por alevosía" en perjuicio de Nicolás y "lesiones leves dolosas, calificadas por alevosía" contra su hermana y que por ello reclamarán que se le imponga pena de "prisión perpetua".

Como calificación alternativa, en caso de que el tribunal no encuentre acreditado el agravante de la alevosía, pedirán que sea condenado a 26 años de prisión por el delito de "homicidio simple" y las "lesiones leves dolosas".

Los representantes de la querella, Agustín Roubineau y Federico Lombardi, adhirieron al planteo de la fiscalía en cuanto a la descripción del hecho, la calificación legal y la pena solicitada. Aclararon que son los apoderados de la abuela materna de los niños víctima, ya que el padre biológico de los mismos falleció el 16 de abril de 2015, es decir un año y medio antes del caso que es motivo de juicio.

Absolución

Por contrapartida, el abogado Ignacio Alfonso Garrone postuló que "no se va a poder acreditar la autoría" de Franco en el hecho y aunque no lo dijo con textuales palabras, intentará dirigir las sospechas hacia la madre, que también estaba el día del feroz ataque.

Como elemento central, destacó la "ausencia de testimonios directos de carácter verosímil", que ubiquen a Franco en el lugar y el día del hecho. Criticó la declaración en cámara Gesell de la hermana de la víctima fatal, a la que calificó de "viciada" y "destinada a proteger a la madre". Por otra parte se refirió al "carácter no violento" de su pupilo; así como a la "falta de elementos de carácter científico que vinculen a Franco" con el crimen. Por todo ello adelantó que pedirá su absolución y en caso contrario, que se quite el agravante de alevosía por el homicidio.

Una vez abierto el debate, los primeros testigos en declarar fueron los policías que intervinieron en el caso. Uno de ellos fue el entonces jefe del Comando Radioléctrico, el subcomisario Ignacio Carpegna, con una basta experiencia en fuerzas especiales -dijo que fue custodia del gobernador- y quien actualmente se desempeña como subjefe del Departamento Informaciones de la Unidad Regional Uno.

Recuerdo imborrable

"Fui el primero en llegar al lugar", dijo y describió con rapidez el escenario: "Había una casa a la derecha, un patio, un pasillo y una puerta" que era la que un grupo de mujeres ("cinco o seis", dijo) señalaban. "Había llovido", recordó.

Una vez adentro del pequeño cuarto donde se produjo la masacre, Carpegna vio "a la izquierda" y "boca arriba" a Nicolás Almada. "Al lado del nene había una cama y una chica" que era su hermanita, que decía: "Papá entró, papá entró, le pegó y lo tiró contra la pared".

El policía puso sus rodillas en tierra, se inclinó sobre el pecho del niño y aunque "no había señales de vida, lo tomo en mis brazos y lo subo al patrullero".

"Hay cosas que no me voy a poder olvidar más", "yo también tengo un hijo", se justificó en un momento de tensión. "Tenía puesta una remera... una musculosa de Toy Story era" y "tenía sangre seca en la boca" además de "una herida en la cabeza como de 5 cm."

Confesión

Una vez en el Hospital de Niños "Dr. Orlando Alassia" lo puso en manos de una médica que ingresó al chico a un consultorio y al poco tiempo salió para decirles que Nicolás había ingresado sin vida y "que había fallecido hacía horas".

Mientras tanto, en las cercanías de la casa sus compañeros le pasaron la novedad de que una persona sindicada por el crimen había sido detenida y que "los vecinos los querían linchar".

Como era el jefe regresó hasta el lugar donde se hizo personalmente cargo del traslado de Franco, que se encontraba en la parte trasera de una camioneta de la fuerza. En ese contacto, recordó que el acusado no llevaba esposas y que al tomarlo por los brazos y sujetarlo con su rodilla por la espalda el hombre sollozaba: "Lo maté, lo maté, lo maté" y que luego preguntó: "¿Se murió?".

Demora y prohibición

El imputado Miguel Ángel Franco llegó a tribunales con un retraso de más dos horas, lo que obligó al tribunal a postergar el inicio del debate- previsto para las 7.45- que se finalmente se inició a las 10.15 de la mañana. Fuentes tribunalicias atribuyeron la falta a una desatención del Servicio Penitenciario, que se encuentra a cargo de su traslado desde la cárcel de Coronda. asimismo, una vez en la sala y sin las esposas, los medios gráficos presentes no pudieron registrar su imagen por una orden del tribunal que así lo establecía. Cabe destacar que el abogado defensor hizo un expreso pedido a los jueces para que se tomen los recaudos al respecto y que no se le tomaran fotos.