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Dos espías de Gendarmería procesados por encubrir a narcos

  • Escrito por Uno

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Así lo dispuso el juez federal Francisco Miño. Los acusan de advertir sobre los procedimientos de la fuerza.

Un cabo y un sargento de Gendarmería Nacional fueron procesados por el juez federal Nº 2 de Santa Fe, Francisco Miño, por haber encubierto a presuntos vendedores de drogas con asiento en la capital provincial.

Los agentes federales, identificados como Jorge Ismael "Chabón" Britos (37) y Damián "Perro" Sosa (38), se encuentran bajo la lupa judicial desde abril de este año, en el marco de la causa del descubrimiento de una organización narco –que era liderada por un agente de la Policía de Santa Fe–, y se detectó cómo los miembros de esa fuerza alertaban sobre allanamientos a vendedores de drogas a través de líneas telefónicas.

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Para el magistrado, en esta etapa de la investigación existen elementos claros que permiten establecer que Britos protegió al sargento de la policía provincial, Edgardo "Cabezón" Baigoría y a Emanuel "Enano" González (acusados de organizar el comercio de estupefacientes) entre el 9 de noviembre del 2017 y el 4 de abril pasado, cuando fueron arrestados.

En la misma línea , el juez destacó que Sosa –detenido actualmente por la "causa Baigoría"– también encubrió las actividades ilícitas que presuntamente desarrollaron Estela María Castillo, alias "Mari" y Osvaldo Ramón Salva, alias "El Viejo", en barrio Barranquitas Oeste. Estos dos últimos también fueron procesados por Miño como autores penalmente responsables del delito de "tenencia de estupefacientes con fines de comercialización".

El procesamiento del juez se produjo tras una pesquisa judicial instruida por el fiscal federal Nº 2 de Santa Fe, Walter Rodríguez, el cual descubrió, tras desbaratar la organización de Baigoría en abril de este año, que había otros miembros de la fuerza vinculados a proteger a vendedores de droga.

Inclusive, el fiscal sostuvo en el pedido de indagatoria de Britos, Sosa, Castillo y Salva, que "parte de la estructura de Gendarmería Nacional, con asiento en la ciudad de Santa Fe, se encontraba destinada a la realización de actos dirigidos a la protección de personas vinculadas al narcotráfico, bajo una matriz delictiva consistente en aprovechar la información que circulaba en las dependencias oficiales para suministrarla a quienes potencialmente serían objeto de alguna medida tendiente a cesar los efectos del delito y aplicar la ley sustantiva".

Entre vínculo y mensajes

En su fallo, el juez Miño se refirió primeramente a la situación de Salva y Castillo, los cuales ya cuentan con antecedentes penales por venta de drogas, ya que los dos fueron condenados el 19 de septiembre del 2007 en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe. Para el magistrado de primera instancia, la actitud que demostró Salva en la presente causa, de hacerse cargo de la cocaína secuestrada en sus respectivos domicilios, fue la misma que adoptó nueve años atrás cuando fue condenado junto con Castillo.

A su vez, el magistrado destacó a Salva como un hombre que habría tenido estrechos vínculos con Baigoría, ya sea como "comprador final" o distribuidor de los estupefacientes que adquiría la organización narco en Paraguay o Bolivia.

Sobre Britos (quien fue detenido el pasado 31 de agosto), Miño destacó que junto con Sosa y el agente Santiago Armando Alejo, protegió y favoreció personalmente y con ánimo de lucro a Baigoría y González con el fin de que estos pudieran eludir las investigaciones judiciales que se tramitaban en la Unidad de Procedimientos Judiciales de Gendarmería, área vinculada a la inteligencia de la fuerza.

Para evidenciar ello, el juez tomó como punto principal las conversaciones que mantuvieron el propio Sosa con Britos, los cuales utilizaban códigos en clave como "jugadores" o "no es en el interior el partido" o "pero nuestros amigos no juega ninguno". En tanto, se refirió a los mensajes que le envió Sosa a Baigoría, tras hablar con Britos, sobre un posible allanamiento que podrían haber ejecutado agentes de Gendarmería.

Asimismo, el dato que sirvió para la causa, fue el testimonio aportado por un miembro de la fuerza, el cual declaró en la presente causa, cómo el propio Britos intentó una tarde –cuando se encontraba fuera de servicio– determinar dónde se iba a llevar a cabo una serie de procedimientos en la zona de la costa.

Por ese motivo, el juez Miño consideró "que Britos –junto con Damián Omar Sosa y Santiago Armando Alejo– valiéndose de la información a la que tenía acceso por pertenecer a la Gendarmería Nacional Argentina, favoreció con su accionar a la organización delictiva –comandada por Edgardo Oscar Baigoría y Emanuel Maximiliano González– ayudándola a eludir las investigaciones judiciales en su contra".

Por último y en torno a Sosa, el titular del juzgado determinó que el mismo favoreció a Estela Maris Castillo, para que desarrolle con tranquilidad la venta de estupefacientes en Pasaje Irala al 4400, cuando la misma estaba siendo investigada por Gendarmería. Es que para Miño, el resultado de
las intervenciones telefónicas de uno de los teléfonos secuestrados de la casa donde vivía Sosa en Villa California (San José del Rincón), sirvió como prueba para establecer cómo el agente advertía sobre los movimientos de la fuerza.

En ese teléfono, un Samsung J1 Ace, aparecieron mensajes donde Sosa mantuvo contacto con Castillo, al cual tenía agendado como "Tota". Esos mensajes permitieron establecer cómo el agente de inteligencia de Gendarmería suministraba información a la mujer que le advertía movimientos de la fuerza. Los mismos fueron detallados de esta manera: "Amiga cerrá todo, están x por jugar en tu barrio"; "Amiga no salió nada al final pero te aviso arrancá tranqui"; "Amiga no puedo hablar cerrá esta noche limpiá todo por las dudas están por entrar a Barranquitas".