Menu

La Fiscalía apeló la libertad de un acusado por abuso sexual

  • Escrito por El Litoral

justicia-para-todos

La fiscal Milagros Parodi apeló ayer la decisión del juez penal Eduardo Pocoví, que el sábado pasado concedió la libertad a un hombre acusado de abusar de su pareja debajo del Puente Colgante. El magistrado prohibió al imputado mantener contacto con la presunta víctima.

El Ministerio Público de la Acusación apeló ayer la decisión del juez penal Eduardo Pocoví, de haber concedido la libertad a un hombre de la ciudad de Casilda -con residencia en la capital provincial-, que fue detenido el miércoles pasado, por el presunto abuso sexual con acceso carnal de su ex pareja, debajo del Puente Colgante.

La fiscal Milagros Parodi presentó el recurso ante la Cámara de Apelación en el que solicitó la revocación de la resolución del magistrado y pidió que se le imponga la prisión preventiva al imputado, cuya identidad se preserva. En sus argumentos, Parodi sostuvo que la decisión de Pocoví no sólo "incurre en arbitrariedad manifiesta", sino que "además deja a la víctima en una situación de extrema vulnerabilidad", señala un comunicado de prensa del MPA. En tal sentido, la fiscal entendió que con relación al hecho que se investiga, "el juez soslayó la profusa evidencia existente que lo incriminaba, no creyó en el testimonio de la víctima y tampoco tuvo en cuenta las evidencias derivadas de la investigación llevada a cabo. Además agregó la funcionaria del MPA tergiversó dichas evidencias basándose pura y exclusivamente en el 'descargo' que realizó el imputado".

Contacto prohibido

La audiencia en la que tuvo tratamiento la medida cautelar se celebró el sábado y se extendió durante tres horas, lapso en el que la fiscal Parodi y el abogado del Servicio Público Provincial de la Defensa Penal, Matías Spadaro, debatieron en torno a la existencia de elementos de convicción que acrediten el hecho.

Tras escuchar los argumentos de una y otra parte, el juez Pocoví resolvió rechazar el pedido de prisión propuesto por la fiscal, en cambio concedió la libertad al acusado, y le fijó normas de conducta entre las que cuentan "prohibir al imputado su presencia en la ciudad de Santa Fe, así como cualquier tipo de contacto por cualquier vía, con ella y su familia; quedar bajo la guarda de su madre en la ciudad de Casilda; y cubrir una caución personal por $ 30.000".

Si bien se trata de una denuncia grave, que involucra delitos enmarcados en un contexto de violencia de género, el juez Pocoví no consideró acreditado que el hombre haya privado de la libertad a la chica, dado que según se pudo saber en la audiencia, víctima y victimario habían estado juntos desde el martes, realizando un largo recorrido por distintos puntos de la ciudad -estuvieron en un bar de la zona de bulevares; fueron al Casino y terminaron en la Costanera Este-, trayecto en el cual se cruzaron en dos oportunidades con personal policial -Prefectura y Comando- que se acercó a la pareja para preguntar si todo estaba en orden -según relató el acusado, "los dos tomábamos cocaína" y eso pudo haber afectado el desplazamiento de ambos.

Desnudos bajo el puente

Una vez bajo la cabecera este del puente, la pareja habría protagonizado una pelea, que fue advertida por empleados de un complejo comercial que está a escasos metros del lugar y que rápidamente llamaron a la policía. Según el hombre, ella le reprochó que había estado con otra mujer y le dio una cachetada; y él le contestó pegándole dos sopapos.

"Ella me reprocha que yo había hecho el amor con otra días antes, me pega una cachetada y yo le devuelvo dos cachetadas, ahí veo al chico de arriba del puente que nos miraba, yo le tapo la boca para que no grite más y no haga escándalo, en eso viene de nuevo el patrullero, estábamos los dos desnudos, ella empieza a correr gritando que yo la quería violar... ésa es toda la verdad", resumió el hombre, que no aceptó preguntas de la fiscalía.

A propósito de las lesiones sufridas por la mujer, durante la audiencia se expusieron dos informes médicos: uno que informaba que no hubo lesiones y otro que sí las enumeraba; lo cual en vez de despejar la contradicción no hizo más que acrecentarla.

Relación tortuosa

Contra el análisis del magistrado, la fiscal explicó que "en este tipo de hechos sexuales resulta dificultoso recabar evidencias y muchas veces se cuenta sólo con el testimonio de la víctima; sin embargo, en este caso hay testigos presenciales y tenemos los registros de las llamadas que ellos hicieron en el momento en que ocurría el delito. Además añadió Parodi, contamos con el testimonio de la madre de la víctima, con los informes de las lesiones sufridas por la víctima y con múltiples evidencias que dan cuenta de la relación que los unía".

Para contrarrestar dicha prueba, declaró también la madre del imputado, que reconoció que se trataba de una relación "tortuosa" y que incluso ella misma solicitó una medida judicial para alejar a la mujer de su casa. También recordó que la última vez que la vio con su hijo fue para las fiestas de Navidad y Año Nuevo en Casilda, y no cinco meses atrás como se dijo en la sala.

La fiscal Parodi coincidió que se trataba de "una relación de pareja tortuosa", pero destacó que "había una preeminencia del varón sobre la mujer que le provocaba a ella amedrentamiento y temor". "Ella ya lo había denunciado en reiteradas oportunidades, pero luego no se animaba a instar la acción penal o pretendía retirar los cargos. De hecho, acompañada de su madre inició una medida de distancia cuyo trámite nunca finalizó", recordó Parodi.

Síndrome de indefensión

Durante el tratamiento de la medida cautelar la fiscal Milagros Parodi argumentó que la víctima padece lo que se denomina el "síndrome de violencia adquirida" o "síndrome de indefensión adquirida", producto de una relación que la unía con el imputado, informó la oficina de prensa del MPA.

"Se trata de un estado anímico en el que la mujer aprende a creer que no tiene ningún control sobre la situación en que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. Como resultado de un proceso sistemático de violencia, la víctima se vuelve muy sumisa y no expresa enojo para evitar los conflictos", amplió la fiscal. "Prueba de ello es la multiplicidad de denuncias contra el imputado y la actitud posterior de la víctima, que no se animaba a instar la acción penal", agregó.

Por último, la funcionaria del MPA responsabilizó al juez Pocoví de dejar "a una víctima que sufre este síndrome en estado de total indefensión desde que se le niega la propia existencia del abuso sexual que, en esta oportunidad, sí se animó a denunciar e instar".