Menu

MERCEDES MARCÓ DEL PONT - "Toman deuda para financiar la fuga"

  • Escrito por Porsantafe


Mercedes Marcó del Pont dice sentirse muy a gusto en la ciudad y en la provincia de Santa Fe donde ha venido en varias ocasiones desde su salida de la función pública. Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner fue titular del Banco Nación y del Central, etapa en que se instauró el cepo. Ahora llegó invitada por UPCN para exponer su opinión sobre el momento económico. Su mirada crítica sobre la marcha de la gestión también la expuso ante El Litoral.

clic para ver en tamaño originalwww.ellitoral.com

Mario Cáffaro
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Mercedes Marcó del Pont dice sentirse muy a gusto en la ciudad y en la provincia de Santa Fe donde ha venido en varias ocasiones desde su salida de la función pública. Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner fue titular del Banco Nación y del Central, etapa en que se instauró el cepo. Ahora llegó invitada por UPCN para exponer su opinión sobre el momento económico. Su mirada crítica sobre la marcha de la gestión también la expuso ante El Litoral.
—¿Por qué esa obsesión que tenemos los argentinos por el dólar?
—Uno de los tantos debates que los argentinos nos tenemos que dar como sociedad es la pulsión por ahorrar en una moneda que no es la nuestra. Lo estudié, lo sufrí estando en el Banco Central teniendo que administrar esa pulsión, discutiendo con bancos centrales del mundo. Brasil tiene historia hiperinflacionaria como la Argentina, situaciones igualmente críticas a la nuestra y no tiene esa pulsión. La diferencia es que desde el Estado se buscó permanentemente desdolarizar el funcionamiento de la economía. En Brasil no se pueden tener cuentas en dólares, no se puede comprar propiedades u otro tipo de activos en moneda extranjera, no se puede ir al banco a comprar dólares para ahorro, no se puede ahorrar en otra moneda.
—Todas esas medidas se intentaron acá y siempre encontramos una salida para evitar el control estatal incluso con cepo.
—Absolutamente. Lamentablemente al aplicarlo nos dimos cuenta lo negativo de este rasgo, del comportamiento de estos actores que tienen capacidad de ahorro en la Argentina cuando empezaron a faltar los dólares. En economía, las decisiones de cambio hay que plantearlas no cuando aprieta el zapato, sino cuando están las condiciones positivas. Es muy difícil de entender en el mundo que una parte del excedente económico se filtra hacia aplicaciones no reproductivas y la peor de las alternativas es lo que ocurre ahora en la Argentina que se está endeudando para financiar la fuga. Es una fuga, porque el excedente económico no va al proceso de acumulación y distribución. Algo va al colchón, otro a cuentas off shore, otros al Uruguay, etc. Es una modalidad de fuga.
—La felicitaron otros directores de bancos centrales por el cepo pero acá la campaña electoral se hizo en base a salir del cepo cambiario. ¿Perdió la discusión?
—No la dimos, o la empezamos a dar cuando ya la situación era complicada. Esa decisión -el cepo- no fue la que generó la insuficiencia de dólares, fue al revés, en la Argentina empezaron a faltar dólares por cuestiones estructurales, viejas cuestiones estructurales que reaparecieron como el déficit energético, el desequilibrio del sector industrial. Frente a ese desequilibrio se deben tomar decisiones. El gobierno encaró la resolución del Club de París, empezó a ver cómo tomaba ahorro externo pero apareció como problema grave el juicio con los buitres y eso paralizó las posibilidades de Argentina a salir a tomar crédito. Entonces se administró la escasez sabiendo que era un proceso que requería en forma urgente apoyo externo para que la economía funcionara normalmente. Las alternativas eran salir a tomar deuda para financiar fuga o generar fuerte devaluación que calmara por un tiempo la pulsión a la compra extranjera. Es interesante mirar la experiencia del primer trimestre de este año porque contradijo el discurso oficial que decía que eliminando el cepo y devaluando iban a llover dólares. Se devaluó fuertemente, se liberó la cuenta capital y la fuga sigue igual y triplicó a la del tercer trimestre del año último. Argentina está tomando deuda para financiar la fuga. Esto es algo que un país subdesarrollado, que tiene déficit fiscal en materia de dólares, tiene que discutir. Esto se vivió en la década del 90 .
—Una economía más eficiente en el sector primario con un sector industrial que demanda muchos dólares, especialmente en materia automotriz y electrónica
—Así es. Estos problemas quedaron más en evidencia con la crisis internacional y la reversión de los términos de intercambio. Ante esta combinación, volvimos a tener déficit comercial. Frente a esta situación, la política económica tiene que tener la capacidad para evitar volver a caer en endeudamiento sin contrapartida que es lo que más preocupa del presente proceso económico.
—Hoy se vuelve a hablar de dólar atrasado, especialmente en la industria.
—La posibilidad de que Argentina retome un sendero de crecimiento, que recupere el consumo interno, la inversión, está fuertemente subordinada a que el negocio financiero deje de ser la mejor alternativa. Lo que estamos viviendo no es novedoso a nivel mundial que es la valorización financiera lo que tracciona la economía. Si me preguntan si transitoriamente se va a detener la fuga creo que sí, porque está entrando capital a colocar a tasas altísimas en pesos o en dólares. Esta ruleta de la especulación financiera siempre viene atada a la política económica ortodoxa, neoliberal. Por qué alguien va a invertir en capital, si la bicicleta financiera es mucho más rentable. Además se está flexibilizando mucho el ingreso de productos importados.
No voy a opinar sobre los funcionarios, pero las políticas que están aplicando son absolutamente ortodoxas, de manual. El Central seca la plaza, restringe el crédito; aumento de tarifas, ortodoxia pura.
—Pero el gobierno heredó un fuerte déficit fiscal
—Estoy cansada de funcionarios de gobierno que no se hacen cargo de las políticas que toman. Es de honestidad intelectual analizar bien los problemas del pasado y hacerse cargo de las decisiones políticas adoptadas. Ninguna de las decisiones que se han adoptado eran inevitables, fueron opciones. El déficit fiscal que recibió el gobierno era manejable; había que revisar el cuadro tarifario pero de manera gradual, no de esta manera que perturbó toda la economía sin analizar el significado de subsidios para las empresas y la competitividad. El año pasado, los subsidios a la energía fueron 140 mil millones de pesos. En seis meses, el Central lleva gastado en esterilización con Lebac, 80 mil millones. Había que revisar tarifas pero también es cierto que cualquier política anticíclica de gasto público por más ineficiente que sea es mejor que una política que no sostenga el mercado interno.
—¿Se atenuará la inflación en el segundo semestre?
—Creo que sí pero como atenúa la inflación los regímenes ortodoxos, a través de la recesión y aumento de desempleo. Mi proyección es 35% anual.
La clave

Miradas
Jorge Molina, secretario general de UPCN- explicó que "es una gran oportunidad y un honor recibir en nuestra casa a una economista de esta envergadura (por Marcó del Pont) que pueda brindar a los jóvenes, a los trabajadores y a la comunidad en general, su perspectiva sobre la combinación de factores y circunstancias que rodean a la actualidad de nuestro país. Desde UPCN buscamos todas las maneras de poder acercar todo tipo de visiones a la comunidad, que se conviertan en mecanismos enriquecedores para los santafesinos, que nos ayuden a pensar y a entender los cambios por los que transitamos".
El dato

Problema
Para Marcó del Pont "el problema estructural argentino no es la dominancia fiscal, el sector público, sino la restricción externa, la dominancia del balance de pagos. Una economía con inserción internacional primaria, que depende de los precios internacionales, etc. Lo que reapareció en 2011 es esa restricción, no el déficit fiscal. Lo que tenemos que hacer los países subdesarrollados es preservar la demanda interna y esto supone cuidar los subsidios, como pasar de las DJAI a una administración de comercio internacional para proteger el trabajo y la producción nacional y no volver a instalar en la Argentina en negocio financiero.

Fuente: Diario El Litoral